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Freedom por Pablo J. Günther

martes, 4 de octubre de 2016

Cómo es la realidad de mi centro


Muchas veces es difícil definir el centro educativo en el que trabajamos. Es una realidad en la que se integran muchas dimensiones tanto humanas como materiales. Unido a eso tampoco dedicamos demasiado tiempo para lograr una visión amplia del mismo. Nos centramos en nuestro grupo de alumnos/as sin darnos cuenta que nuestro aula está integrada en una realidad más amplia: el centro, el entorno; y que estas realidades interactúan logrado distintos resultados en función de cómo sean esas interacciones. Partiendo de esta permisa no podemos perder de vista el contexto general y no centrando únicamente en nuestros alumnos/as directos. Del análisis del contexto del centro realizado a través de las cuatro dimensiones nos encontramos tanto con fortalezas como debilidades necesarias conocer para poder crecer y mejorar nuestro trabajo diario. Ni todo es tan bueno, ni todo es tan malo. Lo importante es saber cómo estamos y hacia dónde queremos ir. Del análisis de esta realidad, bajo mi humilde opinión, creo que uno de los puntos más débiles en la organización son las formas de información y comunicación. Se trata de un centro de Primaria e Infantil de dos líneas y en algunos curso de tres líneas. En muchas ocasiones no se dedica el tiempo necesario ni las formas adecuadas a compartir información relevante para todos/as. Ante un determinado "problema" no se comparte la exposición del mismo a todos/as, sino que se implica únicamente a los relacionados con él. No se provecha el recurso que puede resumirse en la siguiente frase: "todos/as juntos podemos aportar mejores soluciones". Otro aspecto importante es que la asociación de padres/madres tiene buenas disposición hacia la realización de actividades y participación. Pero esta disposición en ocasiones se confunde. Es como si las AMPA, en vez de aunar esfuerzos para el bien común, debiesen actuar como entidad de seguimiento y queja. Sería necesario sesiones de bastante diálogo para que éstas y el claustro de profesores siguieran las mismas directrices y camino. Todo es posible. Respecto a los agrupamiento y flexibilidad de los mismos en ocasiones nos encontramos con unas directrices muy claras y precisas de la administración que no dejan espacio a otras formas de intervención. Pero aún así, creo que no debemos ser de tener actitudes derrotistas e intentar introducir pequeños cambios que, poco a poco, mejoren la convivencia y el tratamiento de la diversidad del centro: mezcla de grupos internivelares, creación de talleres interculturales, dedicar tiempo por ejemplo semana cultura a valorar y conocer las distintas culturas que conviven en el centro educativo. Todos aprenderemos y entenderemos muchas actitudes que nos pueden parecer "raras". Respecto a las familias, nos encontramos con un punto fuerte del centro. La mayoría está preocupada por la educación de sus hijos/as pero a su vez, tienen desconocimiento de algunas recomendaciones pedagógicas que favorecerían los aprendizajes y convivencia de sus hijos/as. Sería viable poner en marcha comunidades de aprendizaje y escuelas de padres sirviendo del AMPA para que gestionara este tipo de proyectos en colaboración con los maestros/as y otras entidades del barrio "alcaldías de barrio". Como conclusión, pienso que podría introducir muchas mejorar en el centro sin necesidad de necesitar muchos recursos económicos.... simplemente con establecer canales claros de participación y comunicación.

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