En una sociedad cambiante y globalizada como la actual se requiere una exigente capacitación y cualificación profesional de los profesionales que desarrollan su actividad profesional en todos y cada uno los ámbitos nuestra sociedad, salud, comercio, administración, educación etc...
Los docentes en este sentido, necesitamos de la formación permanente y continua a largo de nuestra vida. No debemos pensar en la formación como un aspecto exigido para conseguir determinados incentivos salariales (sexenios....) sino que debemos de ir más allá, reflexionar y pensar que la formación permanente es una exigencia que viene inherente con nuestra profesión, si realmente queremos adaptarnos a los continuos cambios que se producen en nuestra sociedad y los centros educativos (escuelas sin muros).
Cada día los docentes nos enfrentamos a nuevos cambios y retos: grupos de alumnos heterogéneos en los que priman la diversidad, evolución del conocimiento, nuevas competencias necesarias para ser personas activas en nuestra sociedad, nuevos medios y recursos para acceder a la información y contenidos.... todo ello requiere que el docente no puede quedarse con su formación inicial sino que la idiosincrasia de la tarea docente demanda una formación continua a lo largo de nuestra vida.
Respeto a la forma de acceder a esa formación continua también a cambiado. Internet es un recurso muy potente e inmediato que nos acerca a un mundo de posibilidades de formación formal y no formal que permiten salvar distancia, economizar tiempo y también dinero (recuerdo haber pagado en algunas actividades formativas). Por suerte, hoy en día se puede acceder a un amplio abanico que actividades formativas de gran calidad de manera gratuita.
Además, en nuestro centro de trabajo podemos tener acceso a distintos tipos de formación. Los CEPs ofrecen gran cantidad de formación en función de las necesidades e intereses de cada uno.
Asimismo, también aparece la formación informal. La que se lleva a cabo, sin ser conscientes de ello , con los alumnos/as. Descubrimos nuevas formas de enseñar, presentar contenidos y actividades que sean motivantes para el alumnado y facilitan su aprendizaje, nos damos cuenta que con cada grupo de alumnos/as nos sirven diferentes estrategias y herramientas... eso es aprendizaje y formación.
Por otro lado, los intercambios con los compañeros/as son fuentes de formación continua, aunque informales son muy importantes y enriquecedoras.
Quizás, sería muy conveniente que estas experiencias informales de formación y aprendizaje quedasen recogidas(blogs, website...) de forma que sirviesen de formación a otros docentes. No siempres las registramos y recogemos. Esto puede deberse a que, las vemos como algo inherente a nuestro quehacer diario y no nos damos cuenta que son fuente de conocimiento.
En mi opinión, creo la tarea docente exige una a continua formación permanente que permita adaptarse a una sociedad inmersa en continuo proceso de cambio. La escuela no es ajena a esos cambios y que las necesidades e intereses de nuestros alumnos también se ven afectadas por esa evolución constante de nuestro entorno.
Por otro lado, es importante señalar que esos cambios en la sociedad también ha generado nuevas posibilidades de formación para los docentes. Permitiendo gestionar de manera más adecuada nuestro tiempo, adaptar la formación a nuestros intereses y necesidades en cada momento de nuestra vida, facilitarnos ser autodidacta, investigar y compartir... En definitiva, formarnos a lo largo de nuestra vida independiente del tipo de formación: formal, no formal e informal. La elección de una u otra dependerá de nuestros intereses y necesidades.
Por último, señalar que para lograr una enseñanza de calidad se requiere una serie de aspectos tales como: disminución de las ratios, recursos, etc., y por supuesto de la formación permanente del profesorado.
Los docentes en este sentido, necesitamos de la formación permanente y continua a largo de nuestra vida. No debemos pensar en la formación como un aspecto exigido para conseguir determinados incentivos salariales (sexenios....) sino que debemos de ir más allá, reflexionar y pensar que la formación permanente es una exigencia que viene inherente con nuestra profesión, si realmente queremos adaptarnos a los continuos cambios que se producen en nuestra sociedad y los centros educativos (escuelas sin muros).
Cada día los docentes nos enfrentamos a nuevos cambios y retos: grupos de alumnos heterogéneos en los que priman la diversidad, evolución del conocimiento, nuevas competencias necesarias para ser personas activas en nuestra sociedad, nuevos medios y recursos para acceder a la información y contenidos.... todo ello requiere que el docente no puede quedarse con su formación inicial sino que la idiosincrasia de la tarea docente demanda una formación continua a lo largo de nuestra vida.
Respeto a la forma de acceder a esa formación continua también a cambiado. Internet es un recurso muy potente e inmediato que nos acerca a un mundo de posibilidades de formación formal y no formal que permiten salvar distancia, economizar tiempo y también dinero (recuerdo haber pagado en algunas actividades formativas). Por suerte, hoy en día se puede acceder a un amplio abanico que actividades formativas de gran calidad de manera gratuita.
Además, en nuestro centro de trabajo podemos tener acceso a distintos tipos de formación. Los CEPs ofrecen gran cantidad de formación en función de las necesidades e intereses de cada uno.
Asimismo, también aparece la formación informal. La que se lleva a cabo, sin ser conscientes de ello , con los alumnos/as. Descubrimos nuevas formas de enseñar, presentar contenidos y actividades que sean motivantes para el alumnado y facilitan su aprendizaje, nos damos cuenta que con cada grupo de alumnos/as nos sirven diferentes estrategias y herramientas... eso es aprendizaje y formación.
Por otro lado, los intercambios con los compañeros/as son fuentes de formación continua, aunque informales son muy importantes y enriquecedoras.
Quizás, sería muy conveniente que estas experiencias informales de formación y aprendizaje quedasen recogidas(blogs, website...) de forma que sirviesen de formación a otros docentes. No siempres las registramos y recogemos. Esto puede deberse a que, las vemos como algo inherente a nuestro quehacer diario y no nos damos cuenta que son fuente de conocimiento.
En mi opinión, creo la tarea docente exige una a continua formación permanente que permita adaptarse a una sociedad inmersa en continuo proceso de cambio. La escuela no es ajena a esos cambios y que las necesidades e intereses de nuestros alumnos también se ven afectadas por esa evolución constante de nuestro entorno.
Por otro lado, es importante señalar que esos cambios en la sociedad también ha generado nuevas posibilidades de formación para los docentes. Permitiendo gestionar de manera más adecuada nuestro tiempo, adaptar la formación a nuestros intereses y necesidades en cada momento de nuestra vida, facilitarnos ser autodidacta, investigar y compartir... En definitiva, formarnos a lo largo de nuestra vida independiente del tipo de formación: formal, no formal e informal. La elección de una u otra dependerá de nuestros intereses y necesidades.
Por último, señalar que para lograr una enseñanza de calidad se requiere una serie de aspectos tales como: disminución de las ratios, recursos, etc., y por supuesto de la formación permanente del profesorado.
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